Parte de lo expuesto en las XIII Jornadas CientÃficas, 27 y 28 de noviembre de 2008
La experiencia de este Taller Literario en particular me lleva a renombrarlo y ampliarlo. En estos años no dejé de ver cambios en los talleristas y fui sorprendida por la voluntad y el esfuerzo por compartir su escritura o un diálogo en personas que se negaban a  hacerlo.
La colaboración de la Lic. Alicia Paz lo hizo posible por tratarse de un Taller dirigido a pacientes crónicos y con entrevista previa, sus indicaciones y apoyo me orientaron en estos años
Los talleres de creatividad muchas veces terminan en fracaso por no lograr escritores consumados, en este caso y tratándose de un hospital y sus pacientes, no hay éxito para correr detrás de él sino un trabajo de libertad  sin juicios sobre lo expresado, las palabras reflejan estados y la sorpresa del tallerista es la propia creación que descubre como una “capacidad” que ignoraba.
A través de la actividad los talleristas descubrieron que no habÃa tampoco un “éxito” en términos mundanos, sà un logro en su estabilidad relativa y las expectativas se redujeron; asà se reduce el dolor al hallar un modo concreto  de expresarlo.
La manifestación de la alegrÃa por tener un espacio diferente dentro de un hospital es muy notoria, en este caso, el mismo hospital al que acuden buscando respuesta a su problemática
Como coordinadora tomo de sus palabras el ser como un puente entre el terapeuta y ellos mismos. Se aleja cualquier sentir persecutorio y el lenguaje se libera, el terapeuta es traÃdo en el discurso por el mismo paciente como una referencia constante: es “esa” la persona de confianza que lo hizo llegar hasta el taller.
Refuerza, en otras palabras, su deseo de continuar con el tratamiento y se refieren al Taller como “un lugar propio”.
El producto de ese trabajo excede la literatura en si misma, aún cuando lo que los convoca inicialmente sea la lectura de autores reconocidos y su análisis, son sus propias palabras llevadas al papel y leÃdas por un compañero frente a la atención del grupo.
Como cierre del año, la página Web autogestionada ha sido lo más sorprendente. Se han animado a exponer sus trabajos, colaboraron entre ellos, intercambiaron sus opiniones, dieron ideas.
El proyecto no fue un vano ejercicio de la imaginación ni una “prolongación” del delirio. Conocieron el mundo de Internet, algo que creyeron lejano e inalcanzable en su vida cotidiana.
Ahora, comienzan a responsabilizarse por el contenido de la misma y quieren divulgarla entre sus familiares y amigos. Esto a mi entender es lo más logrado, la familia ahora, puede compartir desde otro espacio, sus actividades.
El mismo hospital al que acudieron por el dolor se transforma en una unidad de tratamiento donde los diagnósticos y las medicaciones, el saber del terapeuta y su guÃa se extiende al ofrecer un lugar de juego, expresión, nuevos conocimientos, convivencia y una dimensión nueva del tiempo vacÃo.
Gloria Gaud,
Coordinadora del Taller Literario.
27 de noviembre de 2008

